Ordenando el desorden
Este año me levante con el pie equivocado, ya sabes que no me gusta dormir de tu lado pero así me siento a ti más cercano.
El café me sabe mas amargo, talvez hecha en falta tu malhumor de lunes por la mañana, o quizás, sea que con esto de prepararlo no tengo buena mano, nunca se me dieron bien los desayunos, ni los buenos días.
He estado de limpieza esta semana, ya sabes, para ordenar lo desordenado, meter en cajas bien atadas lo que dejo de ser necesario y esconderlo por algún rincón, ahora tengo mucho espacio.
Me encontré debajo de la cama, al fondo, donde no llega la escoba cuando barro, la alegría de vivir, ¡joder! Tanto tiempo había estado buscando...
En un cajón de la cocina estaban las palabras que no te dije (es que no las encontraba), ahora supongo que es tarde...
Moví de lugar el canasto de la ropa sucia que esta al lado de la cuna del gato, aquel que querías tanto, en fin, ahí estaba el calzoncillo de el barca (y pensar que te acusé de haberlo tirado) junto con el tiempo que no tuve de escucharte, lo voy a guardar por si algún día quieres decirme algo.
Entre los libros aburridos de tanto estante, todavía estaba la colección de motivos tontos para discusiones de pareja, ¡este si que me lo sabía de memoria!, me lo quedo para torturarme.
A el salón le venía bien un cambio, me dispuse a mover de sitio los sillones y aparecieron las pilas del mando, menos mal, estaba harto de ver tele-tienda, de mi sofá a la tele hay demasiados pasos. Ahí, entre el polvillo de la calle que se ha juntado con los meses, encontré caricias, besos y mimos caducados, como todo lo de comer, si no lo usas a tiempo se vence.
Hoy me senté otra vez en mi escritorio, hacía mucho que no lo hacia, no había nada que escribir... en una de las gavetas me encontré un fajo de verdades bien atadas, si quieres puedes traerme las mentiras que te di para cambiarlas, total, ahora ya no me valen para nada.
En la pared todavía estaba el mural que me regalaste de los dos en la playa, si ese de nuestras caras sonrientes llenas de arena y con el mar de fondo, abajo a la derecha la dedicatoria aún se puede leer aunque cuesta un poco, dice: "para mi único amor, por siempre tuya, Laura"
¿Ves?, tú también dejaste alguna mentirilla...









Cisneros dijo
¿Dónde he puesto yo el boli?
Me gusta la melodia
Un abrazo
10 Diciembre 2008 | 11:06 AM