FINAL
El alma en sangre por tu amor, amiga,
por tu desdén el corazón deshecho,
y una lenta amargura aquí en el pecho
que siembra en él su envenedada ortiga;
ya maduro el dolor como una espiga
y urgido el llanto al desbordar su lecho;
todo llagas, en fin, por el despecho,
permite, oh amor,que tu crueldad bendiga.
Porque yo sé que una mañana de oro
-cerrado el grifo al manantial del lloro
que brota de mi entraña libremente-,
despertaré a la luz de tu mirada
que, en el frágil recuerdo atesorada,
pondrá un beso de amor sobre mi frente.
José Gorostiza, México.
